El pasado 8 de marzo de 2026, la parroquia de Santiago Apóstol de Baza acogió un acto cargado de significado histórico y devocional: la bendición de una pintura de Nuestra Señora de la Cabeza, obra donada por Manuel Prados, que desde ese día queda expuesta al culto público en el templo bastetano.
La bendición fue realizada por el párroco D. Sergio Villalba, en una ceremonia sencilla pero profundamente simbólica. Con este gesto, la imagen de la Virgen de la Cabeza regresa de forma visible a la vida religiosa de Baza, recuperando una devoción que durante siglos formó parte de la espiritualidad popular de la ciudad.
Un vínculo histórico interrumpido en el siglo XVIII
La presencia de esta advocación mariana en Baza no es un hecho nuevo. Durante la Edad Moderna, numerosas poblaciones andaluzas contaban con cofradías filiales dedicadas a Nuestra Señora de la Cabeza, cuya devoción se extendía desde el santuario situado en
Sierra Morena, cerca de
Andújar, donde se celebra una de las romerías más antiguas de Andalucía.
En el siglo XVII y XVIII existían decenas de cofradías repartidas por Andalucía, Castilla y otras regiones, que acudían anualmente a la romería. Entre ellas figuraban ciudades y villas de la actual provincia de Granada, incluida Baza, que mantenía su propia representación devocional.
Sin embargo, este entramado devocional sufrió una ruptura decisiva en 1773, cuando el Consejo de Castilla durante el reinado de
Carlos III ordenó la supresión de las cofradías y la prohibición de la romería. La medida respondió a una denuncia presentada en 1772 ante las autoridades, en la que se criticaban los excesos que supuestamente se producían durante la celebración popular: conflictos entre romeros, prácticas consideradas poco edificantes o actividades comerciales irregulares en torno a la fiesta.
Como consecuencia, la
Real Chancillería de Granada ordenó recoger los estatutos de las 71 cofradías existentes, lo que provocó que muchas hermandades filiales (incluidas las de la provincia granadina) dejaran de acudir oficialmente a la romería del Cerro del Cabezo.
Aunque la devoción popular nunca desapareció completamente y la romería siguió celebrándose de forma más discreta, la red de hermandades quedó profundamente debilitada hasta su progresiva recuperación a finales del siglo XVIII y siglos posteriores.
Este contexto histórico explica por qué en muchas localidades, como Baza, la antigua presencia devocional fue perdiendo visibilidad con el paso del tiempo.
La recuperación de una memoria devocional
La pintura bendecida en la parroquia de Santiago Apóstol se inscribe precisamente en ese proceso contemporáneo de recuperación histórica de la devoción a la Virgen de la Cabeza en distintos puntos de la provincia de Granada.
De hecho, en los últimos tres años se han incorporado ya cinco imágenes en parroquias granadinas con el objetivo de reavivar este vínculo espiritual y cultural con la advocación mariana del Cerro del Cabezo.
En Baza, la nueva obra se presenta como un recordatorio de aquella devoción que acompañó durante generaciones a los bastetanos, devolviendo al templo una presencia que conecta pasado y presente.
Descripción de la obra
La pintura, óleo sobre lienzo de 120 x 80 cm, representa a la primitiva imagen de la Virgen de la Cabeza, recreada con una cuidada carga simbólica.
La Virgen aparece con juego de coronas y rostrillo en plata, vistiendo manto verde de Inés Giménez y la conocida
saya de las mariposas, una de las piezas más queridas del ajuar mariano. En la composición pictórica, tres mariposas se desprenden de la propia saya y se posan sobre el manto, un recurso simbólico que alude a la renovación espiritual y al renacer de la devoción.
Otro detalle significativo es la presencia de una abeja que recorre una rosa bordada en la saya, símbolo que remite al dulce nombre de María y a su realeza espiritual.
Bajo la imagen se dispone la media luna con estrellas, cuyos rostros representan tres estados emocionales del ser humano: tristeza, alegría y serenidad, evocando la dimensión universal de la experiencia humana ante lo divino.
En el mantolín del Niño aparece además un broche con las banderas de Granada y Jaén, símbolo del hermanamiento entre ambas provincias en torno a esta devoción mariana. En él se puede leer la inscripción “
HIC SUM”, expresión latina que significa “Aquí estoy”, subrayando la presencia permanente de la Virgen entre sus devotos.
Una imagen para la devoción pública
Con su bendición y exposición permanente en el templo, esta pintura se integra desde ahora en la vida espiritual de la parroquia.
Más allá de su valor artístico, la obra pretende reactivar la memoria histórica de una tradición religiosa que durante siglos vinculó a Baza con la romería de Sierra Morena. En ese sentido, el acto celebrado el 8 de marzo de 2026 no solo supone la presentación de una nueva obra artística, sino también un gesto de continuidad histórica y de recuperación de una devoción profundamente arraigada en la identidad cultural del sur de España.
La Virgen de la Cabeza vuelve así simbólicamente a Baza, recordando un legado devocional que durante generaciones formó parte del corazón religioso de la ciudad.