VIRGEN DE LA CABEZA DE VÍZNAR (GRANADA)
La bendición de la Virgen de la Cabeza de Viznar tuvo lugar el último domingo de abril del año 2022 en la iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Pilar por parte del párroco D. David Cuerva, marcando el inicio de su presencia pública y devocional entre los fieles.
| Nuestra Señora de la Cabeza de Víznar. |
La Imagen, realizada en terracota y con unas dimensiones aproximadas de 65 cm (sin peana), está inspirada en la primitiva Virgen de la Cabeza de Sierra Morena, evocando así una de las tradiciones marianas más arraigadas del sur peninsular. Tras la ceremonia de bendición, la talla quedó expuesta a la izquierda del altar mayor, permitiendo a los devotos acercarse, contemplarla de cerca y participar de un momento de recogimiento y veneración.
| Bendición de Nuestra Señora de la Cabeza de Víznar. |
En la actualidad, la Imagen se encuentra expuesta al culto en el altar mayor del templo, ocupando un lugar destacado dentro del espacio litúrgico. Su presencia se ve realzada por los cuidados ternos de brocatel y otras telas ricamente elaboradas, que remiten a las vestimentas características de las Vírgenes de gloria de la zona oriental andaluza, reforzando así su identidad estética y devocional.
| Imagen sin revestir. |
De este modo, la Virgen de la Cabeza no solo se presenta como una imagen de valor artístico, sino también como un símbolo vivo de tradición, fe y continuidad dentro de la comunidad parroquial de Víznar.
La imagen de Víznar fue la primera en cumplir la promesa de Prados a la Virgen de la Cabeza. Al estudiar la profunda relación de Granada con la romería de Sierra Morena en Andújar y las cofradías desaparecidas tras el decreto de Carlos III, Prados decidió devolver a la Virgen a los lugares donde se le había venerado o llevarla allí donde su devoción permanecía viva. El padre D. David Cuerva, también apasionado defensor de nuestras tradiciones y devoto de la Virgen, abrió las puertas de la parroquia a la Imagen, y gracias a su empeño y cariño, la Virgen se ha hecho presente en Víznar.
ROMERÍA DE LA VIRGEN DE LA CABEZA DE VÍZNAR.
| Cartel de la 2º romería de la Virgen de la Cabeza de Víznar. |
La romería en honor a la Virgen de la Cabeza que se celebra en Víznar, provincia de Granada (España) cada primer fin de semana de mayo es una manifestación religiosa y cultural de carácter local, que combina devoción, naturaleza y convivencia comunitaria. Se trata de una festividad arraigada en la práctica religiosa popular vinculada a la advocación de la Virgen de la Cabeza, frecuente en numerosas localidades de Andalucía y otras regiones españolas como expresión de fe mariana extendida históricamente desde su centro más reconocido en Andújar (Jaén).
La devoción a la Virgen de la Cabeza se vincula tradicionalmente con una aparición de la imagen a un pastor en el Cerro del Cabezo (Sierra Morena, Jaén) en el siglo XIII, que dio lugar a la construcción de un santuario y a una de las romerías más antiguas de España. Aunque la romería de Andújar es la más conocida y de mayor dimensión, con miles de peregrinos cada año, la imagen y su culto se han difundido también en comunidades y parroquias de otras provincias como Granada.
En Víznar, el culto se centra en la figura de la Virgen de la Cabeza en la parroquia local, y la romería constituye un acto festivo dentro del calendario religioso de la comunidad parroquial.
La romería tiene lugar el primer fin de semana de mayo. Los actos suelen iniciarse por la mañana, cuando los fieles se reúnen en la Parroquia de Víznar y desde allí emprenden un recorrido a pie por el entorno del municipio, acompañando la imagen de la Virgen hacia un paraje natural cercano denominado Los Llanillos. El trayecto, de unos pocos kilómetros, se realiza a ritmo tranquilo y con participación de vecinos de todas las edades.
Una vez en el lugar elegido para la celebración, en un entorno campestre y abierto, se celebra la Eucaristía al aire libre (misa campera), presidida por el párroco. Este acto litúrgico constituye el núcleo religioso de la romería y se acompaña de lecturas y, en ocasiones, recitales de poemas o piropos religiosos dedicados a la Virgen, especialmente por parte de los niños participantes.
Tras la misa, la romería adquiere un carácter social. Los romeros comparten una comida campestre, aportada por cada grupo o familia, en un ambiente de fraternidad que distingue a estas celebraciones populares. Es habitual que se organicen juegos y actividades para niños y adultos, favoreciendo la convivencia entre vecinos y visitantes en el entorno natural.
Este tipo de comidas compartidas en el campo es una característica común de las romerías españolas, donde la jornada festiva combina lo religioso con lo comunitario, generando un espacio de encuentro social que trasciende la liturgia.
